René Escobar y las ganas de ayudar

Sería absurdo negar que René Escobar Bribiesca, uno de los jóvenes fiscalistas más prometedores de México, ha tenido suerte desde el día que nació. Se podría decir que la vida le ha sonreído. Sin embargo, René Escobar sí que recuerda ciertos hechos oscuros en su vida, durante su infancia. Así lo explica él: “En mi familia nunca faltó nada, la mera verdad, pero cuando era niño vivía a mitad de muchas restricciones. ¿Cómo era eso? Pues deseaba un montón de cosas, y mis padres no me las daban —porque no podían o no querían. Ahora veo que eso fue una parte fundamental de mi aprendizaje. A muy temprana edad supe que si quería algo, tenía que luchar duro para conseguirlo”.

Desde ese punto fundacional partió el carácter de René Escobar. Él logra todo lo que quiere —así lo señala él—, pero siempre gracias al trabajo duro. Eso mismo intenta René transmitir a sus cuatro hijos. Nunca les da todo lo que necesitan. Es la base de la educación en su hogar.

Desde luego, hay muchísimos ciudadanos mexicanos que trabajan muy duro —forman la base misma que sostiene a este país— pero que les resulta muy difícil llevar una vida digna o cumplir sus sueños. En ellos se expresan con profundidad y dolor las heridas de la desigualdad. Eso lo sabe René Escobar, un hombre que, no lo olvidemos, aprendió las mejores cosas de la vida a través del deporte.

¿Por qué mencionamos al deporte? Pues verán: las ganas que René Escobar tiene de tender una mano a la sociedad se expresan en la Fundación EB, que se encuentra en fase de desarrollo. El organismo de ayuda, creado enteramente por iniciativa solitaria de Escobar, busca dar soporte económico a todos aquellos deportistas mexicanos de bajos recursos. “Gracias a la fundación, los atletas que tengan el don podrán enfocarse por completo al deporte, sin preocupaciones económicas o de ningún tipo, espero. Soy el principal promotor, sí, pero la fundación está abierta a apoyos externos. Con ella quiero lograr una huella personal, profunda”, explica René.