Hoteles seguros y cómo encontrarlos

Hay personas que mi grado de paranoia puede ser muy intensa, pues sospecho hasta de los hoteles en donde me hospedo. No sé a partir de qué momento me empecé a convertir en una persona tan desconfiada, pero la cosa es que no es sencillo vivir así, y menos pensando todo el tiempo en lo que tendría que hacer para que no me pasara absolutamente nada. Puede que sea así de paranoica porque más de una vez he tenido alguna experiencia que me ha dejado al borde de alguna situación irreversible o muy peligrosa, y creo que he quedado marcada por el recuerdo. Ahora, les escribiré un poco sobre unos de mis temores más grandes: los hoteles.

 

El primer relato que les contaré es de una de mis pesadillas, que creo que surgió a partir de que vi la película de Psycho, de Hitchcock. Todos sabemos la historia en que la mujer se queda en el hotel y hay un maniático que la asesina. Así, yo me imagino que alguien entra a mi habitación mientras me baño o mientras duermo. Hay quienes piensan que no entrarían si tú estás ahí, pero en realidad no hay nada que garantice eso. Incluso, es más sencillo porque eres más vulnerable. Este tipo de cosas ha hecho que cada vez que me duermo o me ducho en un hotel, coloque como 5 seguros, para asegurarme de que nadie pueda entrar. Además, siempre me hospedo en hoteles que tengan llave electrónica, pues las llaves de metal son muy sencillas de duplicar. Por ejemplo, con unos simples cuchillos coloquiales puedes abrir ese tipo de cerraduras. De hecho, yo he aprendido a hacerlo, sólo para asegurarme de que no era algo loco. Así pues, las llaves electrónicas se pueden reconfigurar en diferentes ocasiones, por lo que, si llegara a perder una, podría simplemente reprogramar la cerradura y no pasaría nada, pues el malhechor ya no entraría a mi cuarto.

 

Ahora bien, otra de mis pesadillas es que se disfracen de alguien del hotel para entrar en mi cuarto y asesinarme aquí. Ya sé, es toda una locura, pero yo sé que puede suceder. En todas las películas de ese tipo sale alguien que se disfraza de un trabajador del lugar en donde se encuentra su víctima. Sólo hace falta que digan que algo está descompuesto para que los dejen entrar. Lo tienen todo perfectamente calculado, pero yo también he imaginado esta situación y ya se perfectamente cómo solucionarla. Lo único que tienes que hacer es decir que te den su nombre, para preguntar en recepción si, efectivamente, trabaja para el hotel. Puede que haya quienes lo hayan investigado, y te digan que no hay problema, pero entonces, en la recepción, debes preguntar si pueden mandar a alguien para confirmar que sea esa persona. Ahora bien, todavía no logro descifrar cómo le haría si quien estuviera en recepción estuviera confabulado con la persona a la que van a mandar.

 

Ahora bien, existe otra cosa que también forma parte de mis pesadillas: los espías. Y no me refiero a esos que espían tácticas de un país a otro, sino ese tipo de espías que intentan ver por tu ventana o tu puerta, para ver qué hay más allá de lo que muestras en público. Temo voltear a ver la rendija de mi puerta y encontrarme con un ojo que me mire juzgando y viendo más allá de lo normal. No es algo que me gustaría vivir y por eso siempre pongo una cinta adhesiva que cubra esos pequeños agujeros donde se pudiera colar algo.

 

Finalmente, lo que hago para evitar todo esto, es reservar alguno de los hoteles que se pueden encontrar en: http://www.seccionamarilla.com.mx/categorias/hoteles, pues siempre he encontrado excelentes opciones.