Las fuentes de inspiración de René Escobar

Parece que el esfuerzo constante por parte de los individuos por ser siempre los mejores, los “número uno” (aunque esa noción describa una imposibilidad: no todos pueden llegar a la cima), es uno de los grandes motores del progreso social, del desarrollo de las comunidades. Así lo comprende el fiscalista mexicano René Escobar. O quizás no deberíamos usar el término “comprende”, pues la fuerza que impulsa a este joven empresario (cabeza de uno de los despachos de asesoría fiscal más pujantes del país) procede de un lugar más instintivo, menos racional. Es un ganador nato. Lo lleva en la sangre.

Como sea, los individuos a los que René Escobar en verdad admira, y que de alguna forma se convierten en sus fuentes de inspiración, no son precisamente los “ganadores obsesivos”, o los que buscan el triunfo por encima de cualquier otra consideración, sin importar los medios para llegar a él. A los líderes que Escobar voltea a ver, ya sea en el campo de los negocios, el deporte o la política, son los que demuestran ser “excelentes seres humanos”, en sus propias palabras. Los que, además de vigor, audacia y arrojo, poseen virtud. Los seres humanos integrales, equilibrados, para decirlo rápido.

Veamos un ejemplo concreto. Dentro del gran panorama de empresarios mexicanos exitosos, René Escobar eligió a uno de perfil más bien bajo. Exitosísimo, sí, pero no demasiado conocido para el gran público. Su elección (como fuente de inspiración) es bastante sorprendente: se trata de Fernando Espinoza, el hombre al frente de Farmacéutica Rimsa. ¿Por qué él? Por razones de amistad, quizás, pero hay algo más: “Admiro a Fernando simplemente porque es una excelente persona (…) Sí, tiene muy buenos valores empresariales, pero lo que me llama la atención es lo bien que trata a su gente, a sus colaboradores, a los que trabajan con él. Siempre ve por el bienestar de los que lo rodean. Además, está muy unido a su familia. Se puede decir que el origen de su fuerza es su familia”.

René Escobar aspira a eso. Al equilibrio entre su vida empresarial y su vida personal, familiar y amistosa. A fin de cuentas, quizás el secreto de todos los hombres y las mujeres que son percibidos como ganadores o exitosos sea algo más sutil que lo que suele cacarearse en los manuales “para ser una persona 100% eficiente”. Quizás no existe un método o una línea de acción. Será que todo consiste en ser verdaderamente una buena persona, en ser alguien que aspira a la armonía.