Tips para establecer un negocio de restaurantes y bares

Tengo una amiga que siempre ha pensado que es muy sencillo poner restaurantes y bares, y tener negocio instantáneamente. Yo le dije que las cosas no eran tan fáciles como ella pensaba pues, si bien es un gran negocio que puede llegar a ser productivo, un restaurante necesita que los dueños le inviertan tiempo y esfuerzo, más allá de lo que ella podría imaginar. O, mejor dicho, de lo que pudo imaginar. Poco después de una conversación de esas, ella me contó que había empezado a montar una cafetería, y les quiero contar alguna de las barbaridades que estuvo a punto de hacer sin darse cuenta.

  1. Lo primero que hizo esta mujer fue buscar un local. Sin embargo, como no quería gastar demasiado, contrató el más barato que pudo, de esos que cambian de negocio cada 4 meses: un día es un restaurante, otro día es una tienda de ropa y otro, cualquier cosa. La mujer sólo se fijó en el precio y, en ningún momento pensó que sería necesario hacerle alguna reforma o ver si tenía todas las instalaciones necesarias para el tipo de restaurante que quería montar. Afortunadamente, me contó a tiempo y no sólo la detuve, sino que le dije que, antes de cualquier cosa, debía revisar también la licencia con la que contaba.

Pero, claro, ella pensaba que, como ya había existido un restaurante, no habría ningún problema. Cuando visitamos a fondo el lugar, descubrimos que la instalación de gas era muy vieja, y que había sido traspasado en múltiples ocasiones, por lo que, quien lo rentaba, no tenía los papeles completos y no sabía quién los podía tener.

Aun así, la persona no me dejaba de decir que era muy fácil y que no me preocupara tanto, pues la inversión se recuperaría rápidamente. Su único argumento era que de un kilo de café, se podían sacar 100 tazas, y ganar muchas veces más de lo invertido.

  1. Lo segundo que me contó fue que, una vez que lograra establecer el negocio, ella iría sólo 6 horas a atender y luego cerraría, pues no quería pasarse todo el día detrás de una barra, y tenía muchas otras cosas que hacer. No quiero imaginar la cara que le debí haber puesto para que, inmediatamente, ella se diera cuenta de que lo que estaba diciendo era una tontería. Los dueños de los restaurantes suelen invertir, al menos, 12 horas diarias a su negocio y puede ser bastante cansado, ya que no sólo se dedican a atender. En el inicio, suele ser el dueño el mismo que sirva, lave platos y limpie todo el local. Es bastante obvio que mi amiga no había pensado en nada de eso.
  2. Hubo un momento en que creí que mi amiga perdería el ánimo de montar el negocio, pero siguió adelante y, una vez más, por el camino incorrecto. Como quería que su café fuera muy versátil, mi pequeña amiga comenzó a meter en la carta desde pizzas hasta camarones. Pero, cuando le pregunté que cómo lograría ofrecer todo eso, me respondió: “pues contrato un chef que sepa hacer bien cualquier cosa”. Se nota rápidamente que no tenía ni idea de lo que eso le podía costar.
  3. Después de muchas cosas más, llegó el momento de planear la gran inauguración. No sé qué pensaba esta mujer, porque quería invitar a su familia completa, sus amigos y conocidos, pero pagando todos sus platillos. Es decir, iba a ser una inauguración sin nada de ganancias y, lo peor de todo, privada.

A veces me costaba trabajo entender cómo había surgido en ella la idea de montar un negocio, y no creía que le fuera a salir muy bien. Afortunadamente, poco a poco, entendió que no era todo como pensaba y se supo adaptar a sus circunstancias.