Mis viajes a Houston y lo que conocí en ellos

¿Qué tal? Yo les quiero contar mis experiencias de viajes que hice, en un par de ocasiones, a Houston. Bueno, en realidad sería sólo en el de uno, porque en el otro sólo fui un día, para ver un partido de los Rockets. En fin, yo tengo un hermano que vive ahí desde hace varios años y, por alguna razón, no he ido más que dos veces: para el partido y la que les voy a contar a continuación. Este viaje fue de varios días, pero les voy a resumir gran parte en dos días, que fueron los de mayor actividad turística.
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El viernes en la mañana lo dedicamos a ir al Museum District. Este lugar está muy cerca del Herman Park, pues todo lo que esté a 1.5 millas a la redonda, forma parte de este distrito. Aunque sí vi varias de las galerías ahí, debo admitir que pasé la mayor parte del tiempo dentro del Museo de Bellas Artes, conocido ahí como Museum of Fine Arts. Aquí hay piezas que corresponden, principalmente, al periodo contemporáneo, partiendo de finales del siglo XIX hasta la actualidad. Aunque también puedes encontrar alguna que otra cosa anterior a ese periodo.

De ahí, fuimos a pasar nuestra tarde en Old Town Spring. Esta curiosa comunidad se encuentra al norte de Houston y digo curiosa porque está ambientada completamente con el estilo de vida de principios del siglo XX. Es un lugar verdaderamente encantador. A mí me dieron ganas de disfrazarme con ropa de la época para poder quedar más con el lugar. Incluso, nos topamos con una pareja que se estaba casando y también ellos iban caracterizados con ropa de aquellos tiempos.

Ahora bien, podrán darse cuenta de que me gustan las cosas antiguas cuando les diga que mi día terminó en el barrio Montrose, uno que es conocido por su toque vintage. Puedo decir que mi tarde fue bastante tranquila, ya que nos metimos a varias tiendas de este estilo para comprar cosas a muy buen precio. Luego, fuimos a un bar para escuchar al grupo de jazz que tocaba en vivo, mientras escuchábamos a varios activistas de los grupos LGBT ponerse de acuerdo para una reunión que tendrían pronto.

No les mentiría si les dijera que dormí como nunca, soñando con épocas anteriores. Pero, al día siguiente, tocaba conocer el otro lado de la ciudad. Nuestra primera parada fue la NASA. Ya me habían hablado varias veces para trabajar con ellos, pero hasta ese momento decidí acceder. Bueno, no, no fue así. Fuimos a recorrer el Johnson Space Center, donde me trepé a uno de sus atractivos que te permiten vivir un ambiente sin gravedad, y a muchos otros que ya no recuerdo bien.

De ahí nos dirigimos rápidamente a Galleria Mall, donde me dio la depresión más grande que una mujer puede tener: ir al centro comercial más grande en Texas y no tener suficiente dinero para comprar nada. Claro, podía asomar la cara en Macy’s y Saks, pero atreverse a entrar a Tiffany sólo para turistear en los escaparates, probablemente no fue mi mejor idea, pues rápidamente se dieron cuenta de que yo no compraría nada. Sin embargo, admirar esas bellezas de joyas lo vale.

Finalmente, no podía irme de la ciudad sin ir a pasar la noche del sábado a Bayou Place. Entre tanto cine, teatro, bar, restaurante y centro nocturno, no tenía idea de por dónde empezar. Afortunadamente, mi hermano sí lo tenía claro y fuimos a cenar a Hard Rock Café, un clásico de clásicos. Posteriormente, nos aventuramos al mundo indie, al entrar al Angelika Film Center y ver una de sus películas independientes. Luego, la noche en el ROCBAR, rodeados de Rock & Roll, fue la mejor forma de terminar el día.

Y aún me quedaron tantas cosas por conocer…